miércoles, 6 de enero de 2010

La ilusión abre las puertas del portal de Francia a los Magos

Miles de niños aclamaron ayer a los Reyes en su entrada a Pamplona desde la Magdalena. Padres, tíos, abuelos y primos acompañaron a los más pequeños en uno de los momentos más emocionantes para ellos

El reloj de la ciudad de Pamplona marcaba algún minuto más de las cuatro y media. El capitán de guardia de las murallas vigilaba desde su torre la llegada de una gran comparsa de música y colorido. Con la ayuda de miles de niños, la abertura del Portal de Francia, se hacía inminente a la llegada de sus majestades los Reyes Magos de Oriente.

Precedidos de caballeros, de valientes abanderados y de la comitiva real, Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron entrada en la ciudad de Pamplona después de pasar por el Puente de la Magdalena. Estrenaron nueva década con la misma ilusión y ganas que siempre y montados en sus tres camellos, que a pesar de parecer tranquilos, uno causó revolución. Se trató del que transportaba a Baltasar, que se las ingenió para acercarse lo máximo posible a los que tanto le gritaban.

Entre el público y con excesiva fuerza gritaba Leire Arbizu, de 6 años, que se había acercado con "papá y mamá" a ver la llegada de los que le premiarían por la noche. A su lado, Almudena Bañón, de 7 años, y su hermana Natalia, de 4, desgarraban sus voces para que Melchor escuchara sus peticiones de este año: una cámara de fotos de Piolín y un disfraz de león. Diferentes eran las aficiones de Lucas Capilla, que a sus 5 años ya juzgaba la música de quienes pusieron ritmo a la recepción. Lucas puede que ahora esté disfrutando de su MP4, que esperaba le dejase Gaspar debajo del árbol de su casa. Él es su preferido "por la corona brillante".

Entre manos alzadas, saludos, confeti, caballos y camellos y cientos de colores, toda la comitiva caminó hasta la Plaza Consistorial, donde los Reyes Magos fueron recibidos por la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, de "forma real, como se merecen sus majestades". Barcina dijo entre risas que, al igual que todos los niños, ella ha intentado ser buena. Por eso, esperaba para la noche de ayer "un fular muy bonito y terminar de disfrutar de las navidades en familia".

La entrada de los Reyes volvió a tratarse ayer del momento del año más esperado para los pequeños y los minutos de magia más emocionantes para sus padres. Se trató de la llegada de los monarcas de la ilusión a la corona del Reino de Navarra. Un recibimiento valorado con millones de sonrisas y aplausos infantiles. Un diez a la ilusión.

Visto en Diario de Navarra, Miércoles, 6 de enero de 2010 - 04:00 h

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